La fe del Casademont Zaragoza y una carambola de jugadas favorables en los últimos segundos, rematados con un triple sobre la bocina del italiano Marco Spissu (20 puntos, tres rebotes y nueve asistencias), le dio la salvación cuando ya se temía lo peor. El equipo maño se impuso en Lugo al Rio Breogán (94-95), a pesar de los 33 puntos del malagueño Francis Alonso, y el acierto del base sardo fue la condena del Gran Canaria, que, minutos antes, había caído con rotundidad (105-81) en el Roig Arena ante un Valencia que el domingo luchará por el segundo puesto en Barcelona. El equipo de la isla se despide de la ACB después de 31 campañas en la máxima categoría. Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas El Monza vuelve a la Serie A un año después 2-0: El Sabadell deberá remontar ante el Castilla