<![CDATA[ Quedan dos partidos para terminar y descansar del todo, al menos hasta la locura del mercado, tras un curso de muchas emociones, quizá demasiadas y demasiado distintas. En agosto será diferente, o debería. La Real, de absolutos mínimos otra vez, sacó un punto en Girona en un partido que mereció perder porque el rival fue mejor y porque apenas intentó ni pudo generar. Los minutos, intermitentes, de buen fútbol ante el Betis son un oasis en el tramo final de Liga tras la final copera. La Real no ha sabido estar a la altura e incluso se llegó a tener alguna que otra pesadilla de descenso en parte de la afición, más fruto del terror que de opciones reales, porque son también seis jornadas seguidas sin ganar. Las cinco posteriores al título y la previa ante el Alavés. Por suerte, la permanencia quedó matemáticamente sellada en Montilivi y quedará el tema para los desafortunados que tengan que afrontarlo en dos jornadas finales que serán de infarto total. No en Donostia, donde los partidos han dejado de transmitir el rock ‘n roll al que había acostumbrado Matarazzo. “Nos está costando tras la Copa”, reconoció el técnico. Ahora, con la certeza de la salvación y la confirmación de que el dinero de las televisiones o “acabar bien para la siguiente temporada” no son alicientes suficientes para la plantilla, toca ver cosas diferentes de verdad y tratar de disfrutar de la Real campeona y de su formidable cantera, además de cumplir con compromisos morales como despedir como se merece a Aritz, y quizá a alguno más. Leer más ]]> Publicado por:Fútbol Navegación de entradas La legendaria Sam Kerr deja el Chelsea El director de la CIA se reúne en La Habana con el Gobierno de la isla