Washington ha asestado este miércoles un golpe inédito en la siempre tensa relación con México. El Departamento de Estado ha acusado formalmente al gobernador morenista de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, de trabajar con el grupo de Los Chapitos, los herederos de Joaquín El Chapo Guzmán, facilitándoles el envío de drogas a EE UU y dejándolos nombrar a altos cargos de su Gobierno después de que estos le ayudaran a ganar su elección en 2021. Pero Rocha Moya solo es el rostro más visible. Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas No es Argentina, es el Metropolitano Elon Musk se debate entre la candidez y la ira en su segundo día de juicio: “¡Sin mí, OpenAI no existiría!”