Aún después de muerto Pablo Escobar dejó una bomba de tiempo en Colombia. Los cuatro hipopótamos que trajo de África en un avión privado en los años 80 se terminaron por convertir en un enorme problema ambiental, social y ahora una tremenda discusión política en el país. Cuatro décadas después, los hipopótamos no solo se reprodujeron en Puerto Triunfo, la tierra donde el narcotraficante construyó la hacienda Nápoles, sino que andan libres por la cuenca del río Magdalena entre pescadores y campesinos de seis departamentos. Ya no se trata de cuatro exóticos animales que se sumaron al Arca de Noé de Escobar con jirafas y rinocerontes;los estudios científicos más conservadores indican que hoy son 160 hipopótamos, mientras los más atrevidos hablan de 200.

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Publicado por:​EL PAÍS Edición América: el periódico global

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