La enrevesada historia del príncipe Enrique, el hijo menor del rey Carlos III de Inglaterra, con sus negocios y obras benéficas no hace más que complicarse una y otra vez. Ahora, en una nueva y sorprendente vuelta de tuerca, la fundación que creo él mismo en honora la labor humanitaria de su madre, Diana de Gales, y cuya presidencia abandonó hace un año, le ha demandado ante los tribunales. Desde Sentebale le acusan de ser nada menos que “el artífice una campaña de comunicación adversa, con un significante impacto viral, que ha desencadenado una avalancha de ciberacoso contra la organización y sus dirigentes”.

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Publicado por:​EL PAÍS Edición América: el periódico global

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