Después de mes y medio de negarlo o definirlo oficialmente como “rumor”, “chisme”, “especulación” o “chanchullo”, el Gobierno cubano admite que está negociando con Donald Trump y Marco Rubio. Lo admite con la opacidad de siempre, sin dar detalles y bajo la misma retórica continuista y triunfalista, esta vez coronada por una frase que sintetiza el testimonio casi teológico de quien no tiene otra opción que ceder: “Pero la culpa es del bloqueo”. Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas La defensa infranqueable del Panathinaikos, como si de las murallas de Troya se tratara Capturado en Bolivia el uruguayo Sebastián Marset, uno de los cinco narcos más buscados por la DEA