Cuando hace 10 meses se rompió entre alaridos de dolor y quedó tumbado sobre el parquet del Madison Square Garden, gran parte de la afición de Boston Celtics dio por perdida no solo la lucha por el anillo del curso pasado, sino también la presente campaña. Se habló de un año de transición, por no mentar el denostado ‘tanking’. Nada más lejos de la realidad. El anticipado y para muchos inesperado retorno de Jayson Tatum a la competición subrayó anoche los méritos individuales y corales de la parroquia verde, que emerge de sopetón como favorita a competir por el título una vez más a apenas un mes del arranque de los playoffs.

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