El Gobierno ruso asesinó al opositor Alexéi Navalni con una toxina mortal, la epibatidina, extraída de la rana dardo venenosa de Ecuador. La misma sustancia que usaban en la punta de sus flechas las tribus indígenas de ese país. Esta acusación contra el Kremlin ha quedado plasmada en el comunicado conjunto que Reino Unido, Francia, Alemania, Países Bajos y Suecia han lanzado este sábado en la Conferencia de Seguridad de Múnich. Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas El Barcelona presenta una queja formal a la Federación y pide sanciones para los árbitros por “errores graves o negligencias”