La noche de los 68º premios Grammy, celebrada en Los Ángeles, ha sido una de las más reivindicativas que se recuerdan de las ceremonias recientes. Su presentador, Trevor Noah, fue tremendamente crítico con Administración de Donald Trump. Algunos de los presentadores, como Carole King, protestaron en silencio, con una chapa contra el ICE, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos; otros que recogieron premios, como Billie Eilish, fueron aun más claros: “Nadie es ilegal en tierra robada”. Pero si alguien se convirtió en la estrella de la velada fue Bad Bunny, con un inmenso alegato a favor de los inmigrantes y en contra de ICE. Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas Las luces encendidas Identificados los dos agentes que mataron a Alex Pretti en Minneapolis