A este Real Madrid desorientado tal vez solo le queda para ofrecer a su gente una ración de su vieja receta de la angustia con final feliz. También se le torció la tarde contra un Rayo Vallecano que mordía menos de lo habitual, pero que aun así pudo llevarse algún premio del Bernabéu. El equipo de Arbeloa, ya con un jugador más, solo escapó del lío en el minuto 10 del añadido con un penalti que anotó Mbappé. Hasta entonces, volvieron a caminar sobre el alambre sumidos en un desorden creciente. Pero volvió a acertar el francés, más al límite que nunca, y el Madrid aguanta otra semana a solo un punto del Barça en la Liga. Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas El maravilloso vuelo sin fin de Alcaraz: conquista Australia y redondea el Grand Slam El sector textil argentino agoniza por la apertura de importaciones: “Es la peor crisis que hemos vivido”