El ánimo de protesta madrugó este viernes en Minneapolis. La ciudad estrenó una nueva jornada combativa, que estaba previsto que girara en torno a la convocatoria horas después de una manifestación multitudinaria en el centro de la ciudad y de centenares de otras por todo el país, con la concentración de un millar de personas a las 8:00 (hora local, siete más en la España peninsular) en torno a un árbol en un aparcamiento cercano al edificio federal Whipple. Es en ese siniestro lugar en el que la policía migratoria del presidente Donald Trump lleva a las personas, inmigrantes irregulares y ciudadanos estadounidenses por igual, que detienen desde hace dos meses en las calles de esta ciudad demócrata. Seguir leyendo Publicado por:EL PAÍS Edición América: el periódico global Navegación de entradas El FMI elogia la gestión económica de Ortega y Murillo mientras ignora la crisis política y la represión en Nicaragua De Zerbi pone fin a los rumores tras el KO en Champions: «Estoy aquí, ante ustedes»